Ahora lo comprendo Parte 2

“La idea es la siguiente, amor” se notaba que le había dado bastantes vueltas al tema, y que lo tenia todo muy claro.

“Quiero que seas mi esclavo”

Callé durante unos segundos en los que ella me miraba fijamente

“Eso quiere decir que tengo que obedecerte en todo lo que me pidas, sea lo que sea, siempre?” pregunté algo asustado, y la verdad, poco receptivo ante la idea.

Ella no pudo reprimir una risa que se convirtió en carcajada.

“No pongas esa carita de susto, amor” me dijo aun entre risas

“No tienes motivo para asustarte”

“Esto que te estoy proponiendo lo vamos a disfrutar los dos” dijo “y para serte sincera, creo que tu aun más que yo”

“No sé, Susana, me suena un poco a locura” dije un poco escéptico ante su propuesta

“Cariño” continuó “las cosas no serán como estas pensando. En este tipo de relaciones, cada pareja es distinta, y se crea una dinámica en la que la máxima sea el disfrute de ambos”

“ya sabes lo que me hace disfrutar a mi” y añadió con una sonrisita “y también lo que te hace disfrutar a ti”

“para que vamos a engañarnos, cielo”

“tu disfrutas haciéndome feliz, satisfaciendo mis caprichos y consintiéndome todo lo que puedes, siempre ha sido así, desde el principio. Pues hagámoslo bien.”

Y continuó con una elocuencia incuestionable, y con una seguridad en sus argumentos que me desarmó “yo quiero a alguien que esté a mi disposición, sometido a mi entera voluntad. Alguien que no cuestione nada de lo que le ordene, alguien que se desviva por complacer mi más mínimo deseo. Y si ese alguien, además, me quiere más que a su vida, si ese alguien es mi pareja, todo sería perfecto” “no lo crees así?”

Para ese momento yo ya estaba totalmente indefenso, y sin palabras. Al ver que no reaccionaba, continuó:

“Lo haremos bien, amor. Lo haremos paso a paso. No te quiero infringir dolor físico innecesario. Ni te voy a humillar en público. Quiero experimentar, comprobar que cosas me producen más placer, y con cuales de ellas disfrutas tú más o menos”

“No te parece algo fascinante, Alejandro?”

Cuando abrí la boca para responder, ella me la tapó con la mano

“ssshhh, chupa mi culito, cariño” me ordenó tumbándose de lado en la cama.

Obedecí de inmediato, hipnotizado por el momento.

En cuanto empecé, ella se acostó boca abajo y levantó su precioso culo para facilitar el acceso de mi boca a sus embriagadoras profundidades.

“Te gusta, verdad?” el tono de su voz era de victoria, aplastante e incontestable victoria.

“Acuéstate boca arriba, Alejandro” me ordenó

“sabes lo que es el Smoothering?”

“no” contesté sin apenas pensar

“es una práctica muy común entre las Amas” dijo con una sonrisa preciosa

“me voy a sentar en tu cara, y tu solo vas a poder respirar en mi culo”

“te apetece, verdad?” me dijo sonriendo

“pues no se, Susi” respondí titubeante

Ella cambió su semblante ante mi respuesta, mirándome con la cara que una profesora miraría a un niño que no deja de hablar en clase.

“me encantaría, amor” rectifiqué de inmediato

Susana volvió a sonreir “claro que quieres, cariño” dijo casi con candor “lo estas deseando… y vas a disfrutar muchísimo”

Me acosté en la cama como ella me ordenó. Me miró desde arriba, ya que se puso de pie en la cama, a mi lado.

Puso un pie a cada lado de mi cabeza, y comenzó a bajar su culo hacia mi cara. Mi erección era de campeonato.

Cuando su ano entró en contacto con mi nariz, apoyó las rodillas sobre mis hombros y dejó caer suavemente todo su peso sobre mi cara…

Periodicos y blogs con información interesante:

notiactual

la opinion de malaga

extremadura

la compra de vibradores online

0

Ahora lo comprendo Parte 1

Ante todo me presento; mi nombre es Alejandro, tengo 30 años y soy de alguna ciudad perdida en la piel de toro.

Hace tiempo que leo este foro sin intervenir, y me gustaría mucho contribuir contando mi historia que, para vuestra información, es absolutamente real; nada, ni siquiera nuestros nombres, son falsos.

El relato que os ofrezco es mi vida, y en seguida me entenderéis…

Susana tiene 27 años, estatura media, cuerpo atlético morena pero de piel blanca y es, simplemente, espectacular: Sus pechos son perfectos y su culo, redondo y duro, hace que los hombres saliven al instante; lo que llamaríamos normalmente una tía buenísima….

Llevamos 8 años juntos, y después de tanto tiempo nuestra relación dio un giro inesperado.

Yo siempre me he desvivido por ella, por complacerla y hacer que sea lo más feliz posible. Debo aclarar que mi felicidad es la suya.

El caso es que poco a poco, a lo largo de estos años de relación absolutamente normal, tanto ella como yo, nos hemos percatado de mi condición de incipiente sumisión ante ella. No me malinterpretéis, en todos estos años ella nunca ha dado muestra de abuso de ningún tipo, pero si es cierto que las pautas generales de nuestra relación son que ella toma las decisiones y yo, de mil amores, la complazco.

Una noche, ella me llamó al estudio, cerca de un sexshop, donde tenemos el pc, y me mostró unas páginas relacionadas con la dominación femenina, vimos las fotos juntos y leímos algunos relatos, y la verdad es que pasamos un rato hablando y riéndonos con el tema. Yo no le di mayor importancia, y me fui al baño a prepararme para dormir. Al llegar a la cama, ella me miró y me dijo que se había puesto muy cachonda con las cosas que había visto y leído, y me preguntó que qué me parecía a mi el tema. Le respondí que como juego sexual me parecía divertido (yo siempre estuve dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de satisfacerla y mas en el terreno sexual). Ella me dijo entonces que quería jugar, que le apetecía experimentar ese terreno, así que debiamos comprar vibradores online. Yo le contesté que estaba de acuerdo (la verdad es que la veía tan entusiasmada que me encantaba la perspectiva de un juego que diera un empujón a nuestra vida sexual). Entonces me acerqué para besar sus carnosos y provocativos labios, cuando ella me rechazó: “quiero que lo hagamos bien, y quiero que lo hagamos en serio”, me dijo.

“Claro, amor” le dije un poco sorprendido por la gravedad de su semblante.

“Me voy a documentar bien sobre la materia y mañana mismo empezamos a jugar” dijo ella con una sonrisa muy pícara, de esas que ella sabe muy bien que me desarman por completo. Apagó la luz y se durmió.

El día siguiente transcurrió dentro de la rutia habitual, salvo por un sms de Susana que decia “esta noche empezamos, perrito mío” que a mi me hizo mucha gracia y, por qué negarlo, me provocó una erección de caballo.

Cuando llegué a casa, a eso de las 19h, comenzaron las sorpresas. Ella me recibió en ropa interior, una braguita minúscula y una blusa pequeña que no le cubría el ombligo y sin sujetador con un consolador en la mano. Eso sí, taconazo y una pulserita en el tobillo. Fue verla y empalmarme. Apenas solté el maletín me abalancé sobre ella pero, segunda sorpresa, me apartó de un empujón con tremendo enfado: “que coño te pasa?” me gritó “no te acuerdas del trato? Se te olvidó? Es que siempre lo estropeas todo…”

– “perdona, amor, lo siento, te vi así y se me nubló la vista” me excusé

– “bueno, pero quieres jugar o no?”

– “porque esto es un juego de los dos, no solo mio”

– “claro, mi cielo, me encantaría” me apresuré a decir “lo siento, amor”

Ella parecía bastante molesta, y yo, como otras muchas veces, me desviví por contentarla.

Me miró fijamente y me dijo “ponte de rodillas”

Lo hice en el acto, y ella no contuvo una sonrisa de victoria, sonrisa que yo conocía muy bien.

“descálzame y chupa” me ordenó. Obedecí sin rechistar; le quité un zapatito y empecé a lamer sus preciosos deditos uno a uno. Ella estaba sentada frente a mi, con las piernas cruzadas, y yo, empalmadísimo, disfrutando mucho mas de lo que a priori hubiese imaginado. La verdad, es que sentirme su esclavo era algo realmente excitante, y sentir que ella tenia el control y que disfrutaba así era para mí algo indescriptible.

Esa primera toma de contacto fue una experiencia realmente magnífica, pero, como todo, tiene sus pros y sus contras; y el contra en este caso llegó a continuación. Tras lamer y chupar sus preciosos y femeninos pies durante un buen rato, ella me ordenó darle un buen masaje en las piernas y glúteos, que disfruté yo tanto o mas que ella. Y, como podréis imaginar, yo estaba a punto de reventar…

Cuando ella creyó oportuno finalizar el masaje, me lo comunicó con una tajante orden, y a continuación me pidió que me arrodillara ante la cama. Me dijo que pusiera las manos tras la espalada y desde allí, arrodillado, mirase como ella se masturbaba a medio metro de mi. Mi primera reacción, al verla abrir las piernas ante mi y empezar a tocar su delicioso conejito, fue apresurarme a desabrochar mi pantalón para echar mano a mi pene, pero ella se levantó y me abofeteó (bastante fuerte, la verdad); “que sea la última vez que haces algo sin pedirme permiso” me gritó “estamos o no estamos?”

“claro, Susi, pero yo creí que…”

“no creas, nada, Alejandro, no pienses nada, solo obedece” “cuando quiera que tu disfrutes te lo diré, mientras tanto solo debes centrarte en que disfrute yo”

“Está claro?”

“Clarísimo, Susana” “siento no haberlo comprendido”

Realmente, lo que sentí en ese momento fue algo que difícilmente puedo comprender; me sentí tremendamente humillado e impotente, pero al mismo tiempo, sentí un placer que nunca antes había experimentado.

Susana volvió a la cama y continuó masturbándose ante mi. El orgasmo que tuvo fue bestial, tenia el coño empapado y le corría por los muslos. Se levantó y sin decirme nada se acercó hasta mi cara y secó todo su sexo en ella. “Vete al baño y hazte una paja pensando en el coño de tu dueña, perrito”.

Obedecí, y me masturbé (debo decir que mejor así porque no aguanté ni un minuto)

Al regresar al dormitorio, ella estaba acostada, leyendo.

Me acosté junto a ella, expectante, pero ahora era otra persona: “ha sido maravilloso, amor” me dijo “gracias por complacerme”

“ha sido genial, cielo” le contesté “lo disfruté muchísimo”

Entonces ella se puso seria, y me dijo: “cariño, llevo bastante tiempo dándole vueltas a este tema, tu sabes que te quiero mucho, y eso siempre será así, pero me he dado cuenta de que mi naturaleza es esta, y que poco a poco a lo largo de nuestra relación, las cosas han ido enfriándose por esta razón”

“pero, amor, siempre hemos podido hablar de todo” le dije “siempre hemos tenido confianza suficiente para decirnos cualquier cosa”

“si, amor, pero como crees que iba a plantearte que mi naturaleza es disfrutar sometiéndote, esclavizándote en la intimidad?; es algo muy complicado de plantear a la pareja, y además hacerle comprender, que el amor es el mismo, pero que yo, por mi naturaleza, necesito eso para sentirme completamente realizada”

“no se que decir” le contesté confuso

“se que te debe sonar extraño” me dijo “y entendería que no lo aceptases, pero entiende tú que si no lo haces, nuestra relación intima está condenada a ir enfriándose poco a poco”

“recuerdas una corrida como la que tuve hace un rato en mucho tiempo?” me dijo

La verdad es que no recordaba que tuviese un orgasmo así prácticamente nunca

Finalmente acerté a decirle “que propones, mi amor?”…

0